sábado, 29 de septiembre de 2007

LA NATURALEZA Y EL ARTE

“Cuando un indio transitaba por un oscuro y solitario lugar veía moverse las ramas de un árbol sin la intervención de brisa alguna, persuadido de que se trataba de un fenómeno sobrenatural, se detenía y le preguntaba al árbol quién era y qué deseaba. El árbol le decía: . . . Llámame a un behique y te diré quién soy”

. . . y aquel hombre ido al susodicho médico-curandero, le dice lo que ha visto y el hechicero o brujo corre enseguida a ver el árbol del que el otro le ha hablado, se sienta junto a él, y le hace "la cahoba". . .

“Hecha la cahoba, se pone de pie y le dice todos sus títulos, como si fuera un gran señor y le pregunta: Dime quién eres y qué haces aquí y, que quieres de mí y por qué me has hecho llamar Dios si quieres que te corte o si quieres venir conmigo y cómo quieres que te lleve, que yo te construiré una vereda”.

Este sentimiento de hermandad con la naturaleza, típico de los pueblos aborígenes, produce en el artista taíno un profundo respeto por los materiales con los que plasma sus obras. La piedra, la madera, el hueso, la concha de caracol, no sólo representan el medio sobre el cual ha de trabajar sino la identidad existente entre esa materia y el espíritu mismo de la deidad que en la obra ha de plasmarse. Sólo diestros artífices eran capaces de elaborar los ídolos y demás objetos del culto mágico-religioso.

El arte de los taínos, conceptual y a la vez, utilitario, refleja antes de nada, su visión mágico-religiosa, del mundo. Sus obras de arte están representadas por una vasta gama de objetos de uso personal y doméstico, y, en particular, por un rico repertorio ceremonial.

La variedad y cantidad de estos objetos, trabajosamente elaborados (recordemos que no disponían de instrumentos metálicos) en los más diversos materiales obtenibles en su ambiente o derivados de su comercio, constituyen la muestra más fehaciente de su innata inclinación artística.


Las formas abstractas, naturalistas o estilizadas de estos objetos eran tradicionales y estereotipadas. Esta producción representa una arte conceptual al servicio de la sociedad taína a la vez que refleja una fuerte voluntad artística y una decidida intención mágico-religiosa. En algunas ocasiones los taínos se veían obligados a alterar las formas convencionales para adaptarlas al material o campo decorativo disponible, lo que hacían verdadera habilidad y sentido estético.

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